Limpieza e higiene en el hogar: algunos hábitos a evitar

Desde pequeños aprendemos una serie de hábitos de limpieza que vamos desarrollando a lo largo de nuestra vida sin tan siquiera plantearnos si son realmente efectivos o, por el contrario, pueden suponer factores de riesgo adicionales para nuestra salud. Hoy os enseñamos algunas costumbres que todos conocemos y que consideramos absolutamente normales e higiénicas pero que en realidad pueden ser erróneas y contraproducentes para nuestra salud:

Uso excesivo de jabones y detergentes

Entre los profesionales de la salud hay unanimidad sobre el abuso del jabón sobre la piel: el jabón es un producto disolvente y si lo utilizamos con demasiada frecuencia dañará la capa de grasa que protege nuestra piel produciendo problemas cutáneos que pueden llegar a ser graves.  En cuanto a los bactericidas, muy populares en los últimos años, existen serias sospechas sobre los riesgos que puede suponer para la salud. Algunas de las bacterias que «viven» en nuestra piel ayudan a sus células a producir sus propios antibióticos, especialmente necesarios sobre todo en niños y adolescentes. Si nos duchamos varias veces al día, esta protección natural contra las infecciones puede desaparecer. Aunque resulte extraño, ducharse tres veces en semana es más que suficiente, además de los días que practiquemos ejercicio o tengamos un alto desgaste en sudoración en los que está especialmente indicado.

Tender la ropa en interiores y lavado en frío

Algunas bacterias sobreviven a cualquier tipo de detergente y sólo pueden eliminarse de la ropa si se lava a altas temperaturas y se deja secar al sol. Los cuidados textiles, el ahorro y algunos hábitos incorrectos hacen que con frecuencia lavemos nuestra ropa interior en frío, lo que facilita que estas bacterias, aún vivas, invadan los tejidos del siguiente lavado. El segundo error es dejar secar la ropa en interiores: la humedad facilitará que las bacterias se multipliquen e invadan tanto el resto de la ropa como el propio ambiente de nuestra casa (aire, sofás, cortinas…)

Utensilios de cocina en el fregadero

Acumular ollas, sartenes, cacerolas y cubiertos en el fregadero es uno de los hábitos menos saludables que podemos adoptar en nuestro hogar. La limpieza debe realizarse inmediatamente después de su uso o haremos de la cocina el lugar más sucio de nuestra casa, incluso por encima del WC, fomentando la acumulación de todo tipo de bacterias como la E.Coli o la Salmonella, muy peligrosas para la salud.

La tapa del inodoro

Es muy habitual ver inodoros con la tapa permanentemente levantad e incluso sin tapa, sobre todo en bares y centros de restauración.  Lo que no sabemos es que tras tirar de la cadena, todas las bacterias existentes en nuestras deposiciones se distribuyen por la estancia de la misma manera que si las distribuyésemos con un aerosol, por lo que pueden pasar directamente a nuestro cuerpo a través del aire, aún sin contacto con nuestra piel. Bajar la tapa del WC es un gesto sencillo que reducirá drásticamente la posibilidad de contraer infecciones en el baño.

Coger la comida del suelo

Es simple: si se ha caído, hay que tirarla a la basura. Es absolutamente falsa aquella leyenda urbana que afirma que si comemos la comida que se ha caído antes de cinco segundos, las bacterias no entrarán en contacto con ella. Todo lo contrario: el primer contacto convertirá ese trozo de comida en un foco de infección inmediata y pondrá en riesgo nuestra salud. También es muy importante limpiar correctamente la superficie sobre la que ha caído la comida, ya que algunas bacterias como la Salmonella pueden sobrevivir hasta cuatro días en superficies secas.

Con estos sencillos hábitos harás de tu casa un espacio mucho más saludable y protegerás la salud de los más débiles, como son niños, ancianos y embarazadas.